¿Cómo cuido mis botas?

Piel de verdad, cuidados de verdad. Con estos hábitos, tus botas te acompañarán por años:

  • Límpialas con un paño suave y seco.
  • Si se mojan, déjalas secar a temperatura ambiente, lejos del sol directo y del calor.
  • Hidrata la piel de vez en cuando con crema o grasa para piel.
  • Guárdalas en un lugar fresco y seco.
  • Si no las vas a usar por un tiempo, rellénalas con papel para que no pierdan su forma.
  • Nada de lavadora ni de sumergirlas en agua.

¿Tus botas son de acabado metálico? Cuídalas distinto: solo paño suave y seco. Nada de cremas ni grasas, porque pueden opacar o manchar el brillo.